Chinas2010

Zéjel

Zéjel
24/06/2011
           Aprovechando la tardía celebración, este año, del Corpus y dado que el curso lectivo acaba unos días antes, me había propuesto hace tiempo volver al pueblo, acompañado esta vez de Andrés, puesto que a sus doce años aún no ha disfrutado de esta fiesta. Mi idea era llegar un día o dos antes del domingo, pero este plan cambiará, ya que recibo, una semana antes de mi imaginada partida, una llamada en la me cuentan que  intentan reunir, para un recital, al grupo Zéjel, del que formo parte, y me preguntan por mi disponibilidad. ¿Qué decir? ¿De verdad me apetece unirme a mis compañeros de grupo después de casi 30 años? Tardo una fracción de segundo en dar la respuesta: “Si”.
          El día 22 viajamos sin contratiempos (excepción hecha de un retraso de más de media hora en la salida de Atocha a Oropesa) y llegamos al pueblo con el tiempo justo para acudir al ensayo que está previsto para esta fecha. Recordar letras, determinar tonalidad  y precisar acordes conforman esta primera toma de contacto en la que aún faltan tres voces importantes.
          Segundo ensayo, día 23: En esta ocasión estamos ya casi al completo (7 de 8), aún nos falta Yolanda, que no llegará hasta mañana, horas antes de la actuación en público. Fijamos tonos y confeccionamos repertorio. Éste, quizá debido a la ilusión de volver a la actividad musical, a la alegría de estar de nuevo con los amigos que tantas tardes de recitales disfrutamos, se me antoja un poco corto.
          24 de Junio de 2011:
          17:30 h: Ensayo: Yolanda se conjunta perfectamente con el grupo en cuestión de segundos. Últimas correcciones y perfeccionamiento de la interpretación. Ya no hay tiempo para más. A las 21 horas nos enfrentaremos a la opinión del público.  
          21 horas: LLeno absoluto en el salón de actos. Tras las cortinas volvemos a comprobar afinamiento. Todo listo. Interpretamos,  o más bien, improvisamos una introducción, antes de las presentaciones, mientras se descorren las cortinas. Las piernas me tiemblan; hacía mucho tiempo que no experimentaba esta sensación de inseguridad y de placer al mismo tiempo, de profunda responsabilidad y divertimento a la par. Estos mismos nervios me juegan una mala pasada: a pesar de acabar de releer la chuleta (que hábilmente he pegado sobre un panel de madera que hay apoyado contra la pared más cercana a mi) y de tener claro con que canción comenzamos, los acordes que salen de mi guitarra pertenecen a otra muy distinta. Corregimos y comenzamos como es debido. Las canciones se van sucediendo tras las oportunas presentaciones a cargo de Paco, a quien, en algún momento, le embarga la emoción. Los asistentes:  los incondicionales de siempre y otros muchos que nos escuchan por primera vez, nos premian con sus aplausos y nos agasajan con su afecto y benevolencia. Cada nota, cada son, cada palabra, como una perfecta máquina del tiempo, me trasladan tres décadas atrás. ¡Qué maravilla revivir aquella época, aquellos momentos de juvenil ilusión, de esfuerzo en  común, de espacios y tiempo compartidos!
          Al acabar, son decenas de personas las que se acercan a saludarnos personalmente. Nunca había recibido tantos abrazos y tantos besos. Me siento eufórico. Eufórico y feliz, tremendamente feliz.
          Al filo de las 23 horas, cena del grupo al completo, junto a cónyuges y organizadores del evento. A los postres, guitarra y cánticos, esta vez informalmente. Andrés, que ha trabajado durante todo el concierto para grabarlo en vídeo, está disfrutando, lo cual me llena de satisfacción.
          Sábado 24: Día de espera para la fiesta del Corpus que se celebrará mañana. Día también para recordar y valorar lo acontecido la fecha anterior. Y esos recuerdos no pueden ser más agradables y la valoración más positiva. Por ello, mi gratitud para  aquellos que lo hicieron posible. Gracias, de todo corazón. Pero ante todo y sobre todo: gracias Paco; gracias Carmen; gracias Lorenzo, Jorge, Rosario; gracias Yolanda, Olvido, porque con estas pocas horas que hemos compartido me habéis regalado mucha, muchísima vida.
          Un deseo: que nos volvamos a reunir pronto.
 
Chinas (Junio 2011)
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1 julio, 2011 - Posted by | Música, Mi pueblo, Zéjel

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